EL PRINCIPIO DEL FIN
Noel Veiga
Relacionado con los tambores de guerra, Square acaba de confirmar Final Fantasy XIII para Xbox 360.
No sé vosotros, pero yo voy a hacer acopio de comida y agua, alejarme de los núcleos urbanos y buscar un búnker en el que esconderme hasta que la Guerra Mundial Fanboy haya pasado.
Que Miyamoto nos proteja a todos. Buena suerte.
N
TAMBORES DE GUERRA
Román 2.5
Está claro que este mes nos toca hablar de consolas. Ya sea por los nuevos lanzamientos veraniegos o, como es el caso, de actualizaciones ansiosamente esperadas.
La 2.40 por fin está entre nosotros. Bueno, más bien la 2.41, ya que la primera actualización dio algunos problemas en su lanzamiento en Estados Unidos y Sony decidió retirarla para poder solucionar dichos problemas. Pero, a pesar de todo, la nueva actualización sigue teniendo algunos errores, principalmente problemas de actualización con algunos juegos compatibles con el sistema de trofeos y también con el sistema de reproducción de música.
La nueva actualización de Playstation 3 trae consigo una serie de mejoras que muchos usuarios que también han probado el servicio on line de Xbox 360 echaban de menos. Y, como no, vuelve a abrir viejas heridas en la legendaria guerra entre Xbots y Soniers.
Esta nueva actualización incorpora a la consola de Sony un sistema de trofeos, prácticamente idéntico al de logros que ya tenía Xbox, la posibilidad de buscar y añadir amigos on line sin necesidad de salir al menú principal o de añadir tu propia música y poder escucharla mientras juegas. La verdad es que, para ser sólo una actualización, es muy completa.
El sistema de trofeos (o logros en su análoga verde) es algo que siempre me ha llamado la atención. Aunque en el caso de Playstation 3 sólo abarca una decena de juegos y la mayoría de ellos novedades, por lo que habrá que esperar a las nuevas actualizaciones para conseguir los trofeos de juegos anteriores (porque espero que no tenga que volver a pasarme TODOS los juegos de mi biblioteca. Y, por deprimente que suene, ellos saben que volvería a jugármelos sólo para conseguir mis trofeos).
Mientras tanto Sony ha distribuido la lista de juegos que tendrán sistema de trofeos:
• BUZZ! Quiz TV
• Little Big Planet
• MotorStorm Pacífic Rift
• NBA 09
• Pixel Junk Eden
• Resistance 2
• SOCOM: Confrontation
• Super Stardust HD
• Warhawk
Este sistema es algo extraño. Me explico. Tanto en Playstation 3 como en Xbox no existe una recompensa específica. Vale, puede que si exista, en Xbox te dan puntos, lo cual te hace subir en un ranking general, pero no es ninguna recompensa física, no ganas premios reales. Nadie te paga nada por matar 25000 zombies, nadie te regala una minicadena por pasarte veinticinco minutos sobre un pozo de magma. Pero, aún así, funciona. Miras la lista de logros y tratas de conseguir el mayor número posible. Estás jugando, liberas un logro y te sientes, de alguna manera, recompensado.
De hecho, funciona demasiado bien. Absurdamente bien en relación a lo que es en realidad. Con un sistema de logros o trofeos lo que antes parecía una pérdida de tiempo terrible o una alarmante falta de vida social se convierte de repente en una hazaña. Antes de este sistema, cuando le contabas a un amigo que habías acabado con todas las marmotas que pueblan los alrededores de la villa del héroe protagonista (sólo por ver que pasaba) lo más probable es que te mirase como miraría a un tipo encerrado en una sala acolchada. En cambio, si lo haces ahora, liberarás el logro “El Día de la Marmota”. Y presumirás de ello.
Y si los rumores sobre la esperada Home y el sistema de trofeos se hacen realidad la cosa se torna muy, muy extraña. Según los rumores, junto al futuro sistema de interacción on line de Sony (una especie de Second Life pero lo suficientemente modificado para esquivar la delgada línea que separa “nuevo sistema” de “nuevo sistema plagiado”), tendremos también nuestra propia sala de trofeos con todos nuestros logros en estanterías separadas. Yo ya me veo en bata y sirviendo una copa de coñac mientras le cuento a las visitas mi interesante anécdota sobre cómo conseguí mi trofeo por empalar trescientos Murlocs.
Al contrario de lo que podáis pensar, el sistema de logros/trofeos me parece buena idea. Sienta bien, por decirlo de alguna manera. Pero, como ya he dicho antes, la nueva actualización hace retumbar los tambores de guerra entre los fans de Microsoft y los de Sony. Y es algo que nunca he entendido, la verdad. Supongo que es como una profecía cumplida. Una profecía que se anunciaba en la rivalidad entre Nintendo y Sega en los noventa. Y que sigue teniendo el mismo sentido que tenía antes.
Ahora las cosas han cambiado. Y cómo. Viendo las ventas de Nintendo, Microsoft y Sony del último año he llegado a la conclusión de que los seguidores de Xbox y Playstation 3 son algo así como los fans que se gritan y se pelean en un concierto porque no tienen una entrada. Mientras que los fans de Nintendo tienen un pase VIP y no esperan colas. Y no en cuanto a qué sistema es superior, si no a volumen de ventas.
Soniers, Xbots, Fanboys, Trolls… Cada vez entiendo menos la rivalidad entre dos sistemas tecnológicamente muy similares, diferenciados quizás por un modelo distinto de mercado en cuanto al tema on line y que, poco a poco, desaparece por los lanzamientos multiplataforma. Pero he de reconocer que la gente tiene sentido del humor a la hora de ponerles etiquetas a sus supuestos enemigos ¿Estás contento con tu consola? Genial, entonces ¿Qué necesidad hay de aporrear todos los foros agrediendo a la competencia? Incluso entendería mucho mejor que Bill Gates se presentase en tu casa y destrozase tu consola con un bate de béisbol alegando que un poco de competencia es sana.
La competencia entre sistemas sólo afecta a quien tiene que afectar: A las empresas que los venden. El resto son discusiones sobre quien la tiene más larga.
MÉTODOS PARACIENTÍFICOS
Noel Veiga

Hace ya unos años que es popular un puñado de series de temática pseudoparanormal de las que Dresden es sólo la última manifestación. Probablemente la cosa empezó como algún tipo de vulgarización de “Expediente X” o algo así. Igual que encontrar el origen de los virus devoradores de carne, seguir el árbol genealógico de estas aberraciones es complicado.
Se pueden, eso sí, enumerar:
Embrujadas, Medium, Entre Fantasmas, Sobrenatural, Dresden y, de algún modo tangencial y un pelín más gamberro, Reaper, Buffy Cazavampiros y Ángel. Alguna me dejaré en el tintero, pero bastan para encontrar puntos en común. Por ejemplo, todas se centran en una especie de refrito de figuras mitológicas tradicionales sacadas de un puñado de culturas distintas. Se coge un nombre con resonancias más o menos ancestrales, digamos Leprechaun, Banshee o Wendigo, se convierte en una versión bastarda de la imagen estereotipada que se preserva de la leyenda en cuestión y se decora con una hojita de menta.
Como todo esto requiere de normas precisas para poder engarzarlo en una narración, el siguiente paso es barruntar una serie sencilla de reglas que se apliquen al engendro en cuestión y, como el tiempo para la exposición en la tele es limitado, las normas suelen venir convenientemente apuntadas en un “Manual de instrucciones de los sobrenatural (TM)”. El origen de estos textos me fascina. Siempre provienen de algún antepasado y siempre están llenos de información útil y aparentemente arbitraria sobre cómo destruir los bichejos más improbables. Una duda práctica es cuántos Wendigos hay en el mundo, exactamente, porque estos manuales siempre hablan en cantidades indetermindas. Por ejemplo, dirían “Para destruír a UN Wendigo”, no “AL Wendigo”, como si los Wendigos pululasen a sus anchas por la estepa y los turistas se comprasen un gorro de pescador y unos prismáticos y saliesen a otear Wendigos los fines de semana. Semejantes compendios de sabiduría paracientífica amateur por fuerza tienen que haber sido elaborados por métodos de ensayo y error cuyas consecuencias deben de haber sido muy dolorosas para el autor.
Lo frustrante de la combinación de esos dos elementos es que reducen la fantasía a un proceso innecesariamente empírico. Mezcla esquirlas de azabache, zarpa de mandrágora risueña y polvo de amor deshidratado y tienes una poción de un color decepcionantemente violeta que destruye brujas malas. El pensamiento mágico bien construido tiene una lógica interna, pero no funciona de forma tan chabacana. Es la diferencia entre Hellblazer, el cómic, y Constantine, la… ¿película? Se trata de tener la justificación retorcidamente subconsciente para la magia, no de meter los pies en una palangana mientras se acaricia a un gatito. La magia es un asunto de principios, no de reglas, y los creadores que no distinguen entre ambas cosas probablemente deberían abstenerse de tomar parte en abyectos crímenes contra la sobrenaturaleza.
Evitando ponerme demasiado negativo (¿Tarde? ¿Sí? Vaya.), hay gente que lo hace bien. Neil Gaiman es el gran líder de todo lo mágico, por supuesto, y los engranajes que mueven sus cómics y sus guiones (La Máscara Espejo, Stardust, Beowulf, Neverwhere) tienen formas inquietantes, pero la ciencia ficción retro de Russel T. Davies, el creador de Queer as Folk (la original inglesa, no el remake americano) son una aproximación bastante satisfactoria, ya sea el nuevo Doctor Who, la versión más oscura de Torchwood o las aventuras en familia a lo Johnny Quest de The Sarah Jane Adventures. Incluso “Expediente X”, potencial causante originario del problema, era un ejemplo más que digno de cómo organizar lo fantástico para que siga siendo fantástico y no caiga al nivel de juegos infantiles de patio de colegio.
Lo que sí es un páramo es el territorio patrio ¿Para cuándo un investigador de lo oculto en castellano nativo? Ya nos hemos atrevido con médicos y policías. Es cuestión de no esperar otros diez años para abrir un nuevo género. Y no, Iker Jiménez no cuenta.
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