(Nota de Noel: Como yo cobro por palabra, Miki será el encargado de presentar los Plan B cada dos semanas, o de vez en cuando o lo que sea, demostrando su versatilidad al ser capaz tanto de montar vídeo como de escribir a máquina. Pues eso.)
Hace unos meses me ofrecieron 700 euros mensuales por una jornada completa de encuestador telefónico. 700 euros, pelados. 700 míseros euros por recibir insultos, amenazadas, desprecio y jadeos durante 8 horas diarias. Cuando estás en mi posición, cuando en vez de un trabajo te ofrecen unos grilletes y un ticket para el próximo barco al nuevo mundo, creo que todo el mundo se pregunta la misma cuestión: ¿Es esta la mejor forma de conseguir dinero?
Plan B: temporalmente trabajando va de ganar pasta. Poco más. ¿Cuál es la mejor fórmula? ¿Buscar un trabajo o vivir del cuento? ¿Intentar darle forma material a tu arte, o tocar en el metro con tu guitarra? Esta es el primero de tres clips donde nos veréis ansiosos de encontrar formas alternativas para vivir, o en el caso de Néstor su primer trabajo de una vez por todas.
No os asustéis si en este Plan B nos veis un poco cambiados, yo parece que me haya propuesto salir cada cinco minutos con un peinado diferente, ya que todo la locura esta se empezó a gestar hace ahora dos años, y a grabar hace más de un año y medio. Recordadme un día que os cuente cómo surgió el primer Plan B, es una historia divertida que nos remonta hace cuatro años. Éramos más jóvenes, éramos igual de pobres. Una mezcla perfecta para un Plan B.
SHOCK DUAL
Noel Veiga
Los medios para interactuar con las consolas han evolucionado mucho durante los últimos treinta años y, en realidad, sentarse encima de un vibrador no es una innovación de David.
Recientemente, parece que la cosa va en dos sentidos al mismo tiempo. Por un lado, Rock Band y Guitar Hero han cogido la idea de un volante para consola y la han convertido en un desenfreno de instrumentos de plástico, cada vez más parecidos a sus modelos de madera y metal. Por otro, la Wii ha tirado por un minimalismo casi abstracto, en el que el interfaz es una mezcla entre hacer mímica y hacerse una... erm... y agitar el mando en lugar de apretar botones.
Pero, como ocurre a menudo con las innovaciones de Nintendo, su aspecto más importante es en el que la gente piensa menos a menudo: jugar sin juntar las manos. Lo comento siempre que puedo, pero es verdad. En el momento en el que separas las manos y las apartas del regazo, dejas de manejar un instrumento y empiezas a manejar el juego sin ser consciente del paso intermedio. Lamentablemente, Nintendo ha cogido esta innovación y la ha pegado a una estrategia en la que el no pensar en el interfaz es un gancho para niños y madres de mediana edad. Digo lamentablemente no porque critique la famosa estrategia del "big blue ocean", que me parece positiva en general para la industria, sino porque los jugadores veteranos tienden a renegar del modo de control asociándolo a juegos simplones, cuando son los que más jugo sacan de la nueva configuración, precisamente por ser los más dispuestos a interiorizar los comandos y usarlos sin pensar en ellos.
Tampoco me preocupa demasiado que el legado de la Wii caiga en saco roto. Sony reaccionó rápido incorporando al Sixaxis un sensor de movimiento, aunque descubrió por las malas que sin separar el mando en dos no sirve para nada. Aún así confío en ellos para ejecutar tarde o temprano el rumoreado Dual Shock Transformer capaz de partirse en dos y convertirse en una versión con muchos más botones del mando de Wii. Un poco como Stan Lee, Nintendo a menudo necesita de alguien que les tome el relevo en sus audacias para pulirlas del todo. Al fin y al cabo, el mando de la Nintendo 64 era un engendro infernal destinado a arrancar ojos y causar ampollas (maldito seas, Mario Party 1, aún siento dolor cuando cambia el tiempo), pero también fue el germen de todos los demás mandos analógicos. Y, claro, está el pad de la NES. Más ampollas, más legados intemporales.
Así que, otra vez, me las doy de futurólogo: la nueva generación, con mandos independientes para cada mano. El sensor de movimiento es irrelevante.
Una nota final sobre "Santos", la peli española cacareada del momento ¿Se puede saber por qué nadie se atreve a hacer la peli que quiere hacer? En serio, no hace falta meter a un señor gordo quedando en ridículo para justificar escenas de género. Si uno quiere hacer una peli de superhéroes, o de fantasmas, o de policías, o de asesinos en serie, o de fantasía o de lo que sea, basta con hacerla. Bien, a ser posible. Tomárselo a cachondeo raramente va a lograr ninguno de los dos objetivos que pretende, a saber: a) que la gente perdone los errores de la cinta y b) que la gente se trague una peli de género made in Spain.
O igual me equivoco, y hacer una peli de género en serio y con honestidad aquí sólo acaba con Nacho Vigalondo abrazando compulsivamente la lata de "Los Cronocrímenes" como Linus a su mantita. Y luego mudándose a California. Aunque no sé si Linus hizo eso de mayor.