RESACA

Noel Veiga

 

 

Mi plan, y era un buen plan, era hablar de algún otro medio de comunicación esta semana, en lugar de insistir en la cantidad de material interactivo o hacer algún chascarrillo sobre World of Warcraft y la ausencia de vida social. Mi plan se ha parado en seco en cuanto ha surgido un pequeño imprevisto: resulta que no tengo ni idea de qué ha estado pasando en los demás campos de la cultura popular en los dos últimos meses.

De algún modo, la estación ha sido tan completamente dominada por los videojuegos que si se han estrenado películas o algo ha ocurrido en televisión, no me he enterado. Haciendo memoria recupero algún dato vago, como esos recuerdos neblinosos de la vuelta a casa en metro después de una noche de borrachera. Tropic Thunder no se estrenó como debiera, ¿verdad? Pese a sus méritos como comedia, ¿cierto? También me dicen por ahí que Youtube va a emitir largometrajes de MGM en abierto financiándolos sólo con publicidad con lo que, imagino, las televisiones mundiales habrán aumentado significativamente sus pedidos de papel higiénico.

Por otro lado, Iron Man vendió muchas copias en Blu Ray y sucede a Casino Royale como LA peli en HD... hasta que llegue The Dark Knight, al menos. Hablando de eso, me dicen que los creadores de la peli la están vendiendo a los académicos como candidata firme a los Oscar de este año (por incomparecencia del contrario, sin duda) y, como parte de su impulso de marketing, han colgado el guión completo en Internet, AQUÍ.

Hulk también se ha estrenado recientemente y, por descuido, casi me compro la versión de Ang Lee, que acaba de ser editada también en Blu Ray y hace intentos nada sutiles de hacerse confundir. El disco contiene las escenas eliminadas por las que Edward Norton se negó a promocionar la película y, la verdad, hay de todo. La subtrama sobre el triángulo amoroso Samson-Betty-Banner funcionaba, y nunca debió desaparecer. Las prisas por devolver la película a Hulk y quitársela a Banner le quitan niveles a todos los personajes y, francamente, la escena en la que Banner se echa a llorar en medio de una conversación distendida al darse cuenta de cuánto echaba de menos formar parte de la élite intelectual burguesa es tan "fan-service" como el "Hulk aplasta" del final. La película es peor por no contar con esas secuencias. Pero, y esto es igualmente cierto, las peroratas frankensteinianas de Banner sobre merecerse lo ocurrido por investigar donde la Naturaleza no quiere que se investigue sobraban de verdad, y el Ross del montaje final es un rival más comedido y serio que el histrión de las escenas eliminadas, que grita a sus subordinados que "quiere lo que Banner lleva dentro" como un desquiciado.

Pero, anécdotas aparte, me doy cuenta de que algo ocurre en las diversas industrias audiovisuales, al menos en los niveles de los que hablamos aquí habitualmente: se turnan. El cine se apropia del público "pop" en verano, se lo cede a los videojuegos en primavera y otoño y la televisión toma el relevo en invierno con sus series americanas de perfil alto. El fenómeno no es del todo nuevo, pero parece ir a más, como si la industria del entretenimiento se estuviese solidificando en un bloque y, en lugar de competir dentro de un único medio empezase a presentar contenido a través de varios canales, cada uno más apropiado a las necesidades de su estación.

De momento, mi reflexión al respecto na va más allá. Eso sí, me pregunto si son los hábitos del consumidor los que le hacen oscilar de la tele a los juegos, a las películas y a los juegos o si las distintas industrias audiovisuales han renunciado a sus temporadas bajas en favor de la competencia, creando el ciclo por necesidades de producción...

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